México perdió terreno en su avance hacia la transición energética. De acuerdo con el Índice de Transición Energética 2026 del Foro Económico Mundial (WEF), el país descendió del lugar 55 al 59 entre 120 economías evaluadas, lo que refleja una desaceleración frente al ritmo de mejora de otras naciones.
Aunque México elevó ligeramente su calificación general, al pasar de 56 a 56.5 puntos, este avance fue insuficiente para sostener su posición en el ranking global. El retroceso se explica, principalmente, porque otros países —sobre todo europeos— registraron mejoras más rápidas en sostenibilidad, preparación regulatoria e inversión energética.
México mejora poco, pero otros países avanzan más rápido
El informe muestra una paradoja: México no necesariamente empeoró en todos los indicadores, pero su ritmo de avance fue menor frente al de otras economías. Esto provocó su caída de cuatro posiciones en el ranking.
El desafío central está en acelerar la transformación del sistema energético, reducir la dependencia de combustibles fósiles y fortalecer las condiciones para atraer inversión en energías limpias.
Brecha entre desempeño energético y preparación para el futuro
Uno de los puntos más relevantes del reporte es la diferencia entre el desempeño actual del sistema energético y la capacidad estructural del país para sostener una transición de largo plazo.
México obtuvo 66.9 puntos en desempeño del sistema, pero apenas 41 puntos en preparación para la transición. Esta brecha evidencia rezagos en áreas como regulación, infraestructura, inversión e innovación energética.
Dependencia de combustibles fósiles limita la competitividad
Pese al incremento reciente en inversión en energías limpias, el sistema energético mexicano mantiene una fuerte dependencia de petróleo, gas natural y carbón. Esta condición limita su competitividad frente a países que avanzan con mayor velocidad hacia matrices energéticas más limpias y resilientes.
Además, el bajo desempeño en intensidad energética, que registró una caída de 1%, fue señalado como uno de los factores que influyeron en el resultado de México.
¿Qué países lideran la transición energética?
El ranking global fue encabezado por países europeos. Suecia ocupó el primer lugar con 75.3 puntos, seguida por Finlandia con 74.1, Dinamarca con 72.6, Estonia con 70.9 y Noruega con 70.5.
En contraste, la República Democrática del Congo se ubicó en la última posición, con 39.8 puntos. También destacaron avances entre economías emergentes y productoras de energía, como Qatar, que subió del lugar 75 al 58, y Arabia Saudita, que pasó del 60 al 55.
¿Cómo mide el WEF la transición energética?
El Índice de Transición Energética evalúa a 120 economías con base en dos grandes componentes:
1. Desempeño del sistema energético
Representa el 60% de la calificación total y mide factores como acceso equitativo a energía, seguridad del suministro y sostenibilidad ambiental.
2. Preparación para la transición
Representa el 40% de la puntuación y evalúa la capacidad de cada país para sostener cambios de largo plazo, incluyendo regulación, inversión, infraestructura e innovación.
El reto para México: acelerar sin perder seguridad energética
El resultado del ranking deja una lectura clara: México necesita fortalecer su transición energética sin comprometer la seguridad del suministro. Para lograrlo, será clave mejorar la certidumbre regulatoria, ampliar infraestructura, atraer inversión privada y pública, e impulsar tecnologías limpias que reduzcan la dependencia de combustibles fósiles.
La caída en el ranking no solo es un dato técnico: también es una señal de competitividad. En un mundo donde las cadenas productivas exigen energía más limpia, estable y medible, avanzar en transición energética será cada vez más importante para atraer inversiones, reducir emisiones y sostener el crecimiento económico.












