El primer ministro Mark Carney anunció que su país responderá a los nuevos aranceles estadounidenses tras el fracaso de las negociaciones. La disputa agrega incertidumbre al comercio de Norteamérica y a la revisión del T-MEC.
La relación comercial entre Canadá y Estados Unidos entró en una nueva etapa de confrontación después de que las negociaciones para alcanzar un acuerdo se rompieran y el presidente Donald Trump anunciara un aumento de aranceles contra productos canadienses.
El gobierno estadounidense pretende elevar del 25% al 50% los gravámenes aplicados a una serie de mercancías procedentes de Canadá. Frente a esta decisión, el primer ministro canadiense, Mark Carney, anticipó una respuesta equivalente a partir del 8 de septiembre.
Carney sostiene que Ottawa no aceptará un acuerdo que comprometa los intereses económicos, políticos y culturales de Canadá. De acuerdo con el mandatario, las exigencias presentadas por Washington durante la etapa final de las conversaciones eran desfavorables para su país.
Fracasan las negociaciones entre Canadá y Estados Unidos
Durante varios días, ambos gobiernos parecían acercarse a un acuerdo comercial provisional. Sin embargo, las conversaciones se rompieron después de que surgieran nuevas condiciones relacionadas con el sector automotriz y con los acuerdos comerciales que Canadá mantiene con otros países.
Washington y Ottawa se responsabilizaron mutuamente del fracaso. La representación comercial estadounidense acusó al gobierno canadiense de introducir nuevas exigencias y modificar compromisos previamente discutidos.
Carney, en cambio, afirmó que Estados Unidos pidió demasiado y ofreció muy poco. El primer ministro calificó las condiciones finales como injustas y perjudiciales para la economía canadiense.
La falta de un acuerdo abre un periodo de incertidumbre para empresas, trabajadores y consumidores de ambos países, especialmente en sectores con cadenas de producción altamente integradas.
Aranceles golpearían al sector automotriz
Los nuevos aranceles estadounidenses sobre industrias estratégicas, entre ellas la automotriz y la siderúrgica, entrarían en vigor en enero de 2027.
La fecha deja un margen de aproximadamente cuatro meses para que los dos gobiernos retomen las negociaciones. No obstante, la posibilidad de aplicar gravámenes del 50% representa una amenaza para industrias canadienses que dependen ampliamente del mercado estadounidense.
Canadá envía cerca del 70% de sus exportaciones a Estados Unidos. Al mismo tiempo, el mercado canadiense es uno de los principales destinos comerciales para estados como Michigan, Kentucky, Indiana y Ohio.
Por ello, una guerra comercial prolongada podría afectar la producción, elevar costos y reducir la competitividad de empresas ubicadas a ambos lados de la frontera.
Carney recibe respaldo para enfrentar a Trump
La decisión del primer ministro canadiense cuenta, por ahora, con el respaldo de varios gobiernos provinciales y de sectores de la oposición.
Ontario, una de las provincias más expuestas por su actividad automotriz y manufacturera, ha defendido la necesidad de evitar un acuerdo que permita a Estados Unidos solicitar nuevas concesiones en el futuro.
Encuestas citadas por BBC Mundo muestran que una parte importante de la población canadiense favorece una postura firme frente a Washington, aun cuando las represalias puedan ocasionar costos económicos.
El rechazo a las políticas de Trump también se ha reflejado en una disminución de los viajes de canadienses a Estados Unidos y en restricciones provinciales a la venta de bebidas alcohólicas estadounidenses.
La disputa agrega presión sobre el T-MEC
El conflicto ocurre mientras Canadá, Estados Unidos y México discuten modificaciones y revisan el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Aunque la confrontación actual se concentra en Washington y Ottawa, el fracaso de sus negociaciones genera incertidumbre para todo el bloque comercial de Norteamérica.
Para México, el episodio podría endurecer el contexto político en el que se desarrolla la revisión del tratado. También será relevante para las industrias que operan mediante cadenas regionales de suministro, como los sectores automotriz, metalúrgico y manufacturero, con una presencia importante en Guanajuato y el resto del Bajío.
Los próximos meses serán decisivos para determinar si ambos países regresan a la mesa de negociación o avanzan hacia una guerra comercial capaz de modificar su relación económica y el funcionamiento del mercado norteamericano.
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