El empresario Carlos Slim Helú afirmó que la incertidumbre generada por el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no debilitará la relación comercial entre México y Estados Unidos, debido a la fuerte integración productiva y económica que existe entre ambos países.
El fundador de Grupo Carso sostuvo que México y Estados Unidos mantienen una relación estructuralmente sólida, especialmente por la complementariedad de sus economías y la conexión de sus cadenas de valor.
México y Estados Unidos: economías complementarias, no competidoras
Durante su participación en el Día de las Ingenierías, organizado por la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros (UMAI), Slim subrayó que la relación bilateral va más allá de coyunturas políticas o revisiones comerciales.
“México y Estados Unidos son muy complementarios, no somos competidores”, señaló el empresario.
De acuerdo con el empresario, ambos países forman parte de un mismo ecosistema industrial, con especial relevancia en sectores como manufactura y automotriz.
T-MEC: revisiones anuales no frenarán la actividad económica
Las declaraciones de Slim se dan luego de que el gobierno de Estados Unidos decidió no extender automáticamente el T-MEC por 16 años más y, en su lugar, optar por revisiones anuales hasta el vencimiento del acuerdo en 2036.
Aun en ese contexto, el empresario consideró que la actividad económica entre ambos países continuará, con o sin ajustes al nombre o formato del acuerdo comercial.
“No sé si con un tratado A, X o Y, pero va a haber acuerdos y actividades reales constantes”, agregó.
México, clave para reducir dependencia de China
Slim también planteó que México puede jugar un papel estratégico para que Estados Unidos reduzca su dependencia de importaciones provenientes de China. El empresario recordó que la apertura comercial global favoreció durante décadas el desplazamiento de la producción manufacturera hacia Asia.
En ese sentido, México tiene la posibilidad de reforzar su papel dentro de Norteamérica mediante producción, integración industrial y sustitución de importaciones.
El reto: fortalecer producción nacional y reducir déficit con otras regiones
Aunque Slim descartó un debilitamiento de la relación comercial México–EU, también advirtió que el reto principal para la economía mexicana no está necesariamente en Estados Unidos, sino en el déficit comercial que el país mantiene con otras regiones del mundo.
Bajo esta lectura, México debe aprovechar su integración con Estados Unidos, pero al mismo tiempo fortalecer su capacidad productiva interna, impulsar cadenas nacionales de proveeduría y reducir dependencia de insumos provenientes de otros mercados.
Cadenas productivas sostienen la relación bilateral
La integración productiva entre México y Estados Unidos ha llevado a que numerosas empresas estadounidenses produzcan en México como parte de una misma cadena de valor, no como operaciones separadas.
Esto convierte a la relación comercial en un componente estratégico para Norteamérica, especialmente en un contexto de competencia global, relocalización de empresas y búsqueda de mayor seguridad económica.
T-MEC, inversión y competitividad: la lectura de fondo
El mensaje de Slim apunta a una idea central: la relación México–Estados Unidos tiene bases más profundas que una revisión comercial. La cercanía geográfica, la integración manufacturera, la complementariedad económica y la necesidad de competir frente a Asia seguirán empujando la cooperación entre ambos países.
Para México, el desafío será convertir esa ventaja en mayor inversión, más producción nacional y mejores condiciones de competitividad.














